El país del Sol Nasciente es uno de los destinos académicos más elegidos por estudiantes internacionales en Asia. ¿Estás pensando hacer un intercambio o vivir allí por una temporada? Aquí te contamos lo esencial a tener en cuenta para estudiar en Japón: desde los requisitos básicos para estudiantes extranjeros hasta los motivos para elegir el país, pasando por todo lo que puedes hacer durante tu estancia. ¡Seguro que tu experiencia es inolvidable!
Hay varias ciudades universitarias que puedes considerar, cada una de las cuales tiene su propio ambiente y encanto. La ciudad que más estudiantes internacionales recibe cada año es la capital, Tokio. Tiene una oferta académica muy amplia, una vida cultural contemporánea y tradicional, y un ambiente internacional increíble. Para quienes prefieren una experiencia más tranquila, rodeada de historia, templos y jardines, Kioto es una de las mejores alternativas. Otras opciones son Osaka, conocida por su gastronomía y su animada vida social, o Fukuoka, una urbe más pequeña y cómoda para vivir, ideal para adentrarse completamente en la cultura local.
La realidad es que los requisitos pueden variar entre universidades y según de qué país provengan. Sin embargo, hay algunos puntos clave que son comunes entre la mayoría de ellos:
Una de las razones principales por la que los estudiantes extranjeros eligen una estancia en Japón es por su identidad cultural. Su dicotomía entre lo futurista y lo antiguo se puede ver en las grandes ciudades, en las que los templos se encuentran entre enormes edificios modernos y las ceremonias de té se llevan a cabo cerca de calles repletas de animé y videojuegos.
¿Te gusta probar comida nueva y distinta? ¡Japón es un paraíso para los foodies! Además del famoso sushi y sus curiosos restaurantes con cintas transportadoras de los platos, puedes aprovechar para probar platos como el ramen en pequeños locales, o incluso un okonomiyaki en un puesto callejero. Las especialidades cambian de una región a otra, y te animamos a que pruebes lo más que puedas.
Cada estación presenta un país que parece distinto en Japón, ya que el paisaje cambia muchísimo. Por ejemplo, en primavera están los famosos cerezos en flor, temporada en la que las ciudades se tiñen de rosa. En otoño puedes disfrutar de los paisajes con árboles rojizos y baños termales en los onsen, mientras que en invierno las montañas están repletas de nieve y se pueden realizar distintos deportes. ¡Y en verano abundan los festivales!
Una última razón podría ser aprender el idioma, que seguramente le agrega valor a casi cualquier currículum. Es cierto que en un principio aprender japonés puede parecer algo difícil, pero al vivir allí vas a estar rodeado de sus sistemas de escritura y hace que sea más simple poder entenderlo y practicarlo.
A pesar de que es un país relativamente pequeño, cada región tiene cosas únicas para ver.
Tokio y la región de Kantō: es la capital y el centro de la vida moderna de Japón, pero también se pueden visitar barrios más tradicionales. En Tokio puedes sentir la intensidad de la vida local en zonas como Shibuya o Shinjuku, admirar la cultura otaku en Akihabara y ver las curiosas tendencias de moda en Harajuku. También puedes visitar templos, como Senso-ji en Asakusa. El resto de la región de Kanto es ideal para visitar templos entre la naturaleza, en sitios como Nikko o Kamakura.
Kioto, Osaka y la región de Kansai: es conocida por ser la región más tradicional. En Kioto está el increíble santuario de Fushimi Inari con sus miles de torii, el icónico barrio de Gion y los bosques de bambú con monos salvajes en Arashiyama. En cambio, en Osaka el ambiente es más animado, con fama de capital gastronómica en donde puedes degustar takoyaki y okonomiyaki en cada esquina. ¡Y el ambiente nocturno es muy animado!
Hokkaido: esta prefectura es la preferida por los aventureros. En verano se pueden recorrer sus rutas de senderismo y admirar los campos de lavanda, mientras que en invierno acoge algunas de las mejores pistas de esquí de Japón y el famoso Festival de la Nieve de Sapporo.
Hiroshima y Miyajima, región de Chugoku: es una zona imprescindible para quienes quieren visitar un lugar con una carga histórica tan importante como el Parque Memorial de la Paz. También vale la pena explorar el santuario de Itsukushima.
Okinawa y el sur: es una región con una cultura propia muy distinta al resto de Japón, con playas de aguas turquesas, buceo y un ritmo de vida más tranquilo.
Los Alpes japoneses y la zona rural: si quieres perderte en pueblos con casas de tejado de paja, aguas termales y montañas con rutas de senderismo, pueblos como Takayama o Shirakawa-go son muy buenas opciones.
Algunas experiencias que tienes que disfrutar durante tu estancia: asistir a alguno de los festivales típicos locales (llamados “matsuri”), vestirte con un yukata, hacer un “hanami” (un picnic bajo los cerezos en flor en primavera), darte un baño en un “onsen” para relajarte, cantar en un karaoke y probar todos los platos que te apetezcan compartir en un “izakaya”.
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